Tuve tanto para darte,
Que el tiempo no fue suficiente.
Para demostrar mi verdadero ser,
Como el beso de la mañana antes de que
salga el sol
Como la luna junto a la lluvia
Atrapando y corrigiendo nuestros secretos
Esa mañana…
La mañana que escrute tu rostro
Ese el que no se repite
Ese el vivo rostro del que duerme
Ese rostro del que me enamore
Ese rostro al que tanto observe
La mañana parecía inevitable
Ya el sol se estaba colando por la
ventana
Y ya mi tiempo para verte en tus utopías
se estaba agotando
Ya debía a regresar a la realidad
Ya tenia que volver a la monotonía
A la pelea
A la desconfianza
A la mentira
Para no revelarte lo que realmente soy
Para que no supieras quien soy
No pretendía que entendieras
Solo me interesaba mantenerme oculto
Cual vampiro, que le teme al día
Paso algún tiempo
Ese tiempo en el que no,
Volví a ver ese rostro soñador
Y luego la ultima noche
Esa fue la noche,
En la que el frió
Se coló por mis huesos,
Entumeció mis articulaciones
Y helo mis manos y mis pies.
El vació en mi pecho inexplicablemente,
Se fue apoderando de mí cuerpo
Escuchaba como mi pulso se tornaba más
lento
Y sentía cada vez mi respiración mas
entrecortada
La fría y sola noche.
Esa que una vez me tomo en sus brazos
Ahora me escuchaba en silencio
Mientras en sollozos le contaba y
atribuía
Mi dolor y mi pena…
Me eh tratado de convencer que en el
error y practica
Esta la perfección
Pero eh errado tanto…
Que daría lo insoñable
Lo inalcanzable, por borrar
Muchas partes de mi pasado
Ese pasado que me izo frió y seco
No me quejo, pero no estoy contento
Aunque estoy rodeado de gente especial
Se que es pasajero, soy inmortal
Al fin de algunos años,
Volveré a estar solo
Aunque me hablan
No logro escuchar,
Estoy en una calle ciega
En un callejón oscuro
Con paredes rotas y quebradizas
Y ese cielo que me amenaza con no dejarme
entrar en su gloria
Ya este dolor es insoportable
Mis pupilas están dilatadas
Los calambres se están apoderando
De mis extremidades,
La migraña estaba amenazando con estallar
mi cabeza
Cuanto anhelaba esa muerte, cuantas veces
la soñé…
Y ahora le temo
A esa que un día fue mi confidente…
Cansado y dando por perdida mi batalla
El pecho vació y el corazón marchito
Me entrego a Morfeo
Y acabo mi larga noche
En un sueño lleno del más helado
silencio…
Mi último sueño…

No hay comentarios:
Publicar un comentario